1. Interculturalidad un paso para mostrar que “Otro mundo es posible”
La reflexión y el debate en torno a la interculturalidad como “la otra cara” de la globalización plantean nuevos enfoques y retos en la búsqueda de alternativas dentro de la dinámica de los grupos que se identifican con el movimiento de los Foros Sociales que proclaman que “otro mundo es posible.” En países latinoamericanos confrontados por los conflictos sociales y la emergencia de nuevos actores sociales, la cuestión intercultural adquiere mayor resonancia.Es el caso de Bolivia donde el tema de la interculturalidad cobra relevancia por tocar las cuestiones más profundas de identidades en un lugar de tanta diversidad en la víspera de la Asamblea Constituyente.
2. La liminalidad
En primer lugar el término liminalidad tiene su raíz en la palabra latín limen. Limina que significa “puerta, pasaje o más comúnmente umbral.” Es un lugar intermedio entre la luz y la oscuridad donde uno pasa por una crisis de identidad definiéndose en la zona entre dos mundos. En el mundo eclesiástico cuando los obispos del mundo hacen sus visitas cada cinco años a Roma se llaman visitas ad liminas para capturar el sentido del encuentro entre lo particular y lo universal, lo local y lo global. Los de la periferia vienen al supuesto centro para contar sus experiencias y ser escuchados, pero hoy en día es más correcto el reconocer que vivimos en un mundo “policentríco”. En estas reuniones el Papa suele salir a la puerta de la Basílica de San Pedro a saludar a los obispos de todo el mundo. Así se ejerce lo mejor de la universalidad que respeta la particularidad de cada obispo local y vice-versa.
Según Turner, el profeta representa un tipo de persona liminal por su ubicación en los márgenes de la sociedad y su desafío de anunciar la verdad al poder. El profeta se mueve en los intersticios de lo oficial y lo popular. Él es el clásico tipo marginal insertado entre los dos mundos para denunciar las injusticias y anunciar que algo nuevo ya está naciendo en medio del desastre y el colapso de la sociedad. Hoy el profeta desempeña su papel en la vida cotidiana y la sociedad civil según Arturo Moscoso.
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