1. El encuentro intercultural
La presencia de los misioneros en estas zonas del oriente boliviano que llegaron con rasgos de la cultura occidental se pudo percibir en el afecto de la música, el arte, la pintura, en el sentido de civilización. Pero estos misioneros no se limitaron a imponer o importar el personal ni el material para realizar lo que dejaron. Sino más bien trabajaron con lo que tenían, descubrieron y discernieron las cualidades y aptitudes del los nativos. Además enseñaron lo que aprendieron, de acuerdo a las capacidades de los nativos.Y estos asimilaron rápidamente y lo hicieron propio, es decir, entre la cultura occidental y las culturas existentes en esta región, dentro del espacio del diálogo, respeto, apertura, alegría y convivencia, superaron los problemas de la esclavitud, las encomiendas, los abusos; lograron crear comunidades cristianas y pueblos con identidad propia, que perduran hasta hoy, a pesar de que experimentaron caídas, interferencias, problemas internos, celos entre sus pastores y otros inconvenientes, pero la gente recuerda los momentos felices que pasaron con los primeros y posteriores misioneros. La solidaridad entre los pueblos, fue el mecanismo para mantener viva la tradición que recibieron de sus antepasados. Hay también pueblos en la frontera con el Brasil, que anhelan participar en las fiestas patronales religiosas.
2. Memoria de las misiones jesuíticas
Más que aprender la Historia de las Misiones Jesuíticas fue hacer memoria y vivencia de este hecho trascendental que se dio en esta zona. Porque la historia la conocimos cuando tomamos el curso de Historia de la Iglesia Latinoamericana, en ella se muestran las dos caras del descubrimiento del Nuevo Mundo, que no todo fue negativo, sino que también hubo algo de positivo acorde al Evangelio, y el ejemplo claro son las “Reducciones Jesuíticas de Paraguay, Argentina, Bolivia”.
3. Un pensamiento utópico y retos para la Diócesis y el Vicariato
El pensamiento utópico de los primeros misioneros, perdura en los corazones de los nativos, que se percibe en su forma de hablar, de participar en la Eucaristía, el arte, la pintura, la música, son herencias visibles que están presentes. Aunque ya no están los misioneros, pero la gente lo vive y lo practica.
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