INTERCULTURALIDAD EN LAS TIERRAS BAJAS DE BOLIVIA

INTERCULTURALIDAD EN LAS TIERRAS BAJAS DE BOLIVIA

miércoles, 4 de agosto de 2010

REFLEXIONES A PARTIR DEL PEREGRINAJE A LA CHIQUITANÍA

por Lucas Cerviño


1. “Peregrinación”

El camino de esta crónica-reflexiva no será ir recorriendo cada Reducción ni en sentido geográfico (como uno las va encontrando en la ruta desde la ciudad de Santa Cruz), ni histórico (siguiendo el orden de fundación), sino más bien un adentrarnos en dos temas que considero fértiles para la misión actual: el alma del misionero y el método empleado.
Las Reducciones se formaron desde cero, no en pueblos ya existentes.Se crean a partir de etnias nómades y muy diversas. En algunas misiones llegan a convivir más de diez etnias distintas.La diversidad étnica se unifica a partir de un idioma, el chiquitano.Su duración fue de 75 años, desde 1691 a 1767.

2. El alma del misionero

¿Cómo una persona totalmente ajena a estas culturas originarias, llega a ser considerado, luego de cientos de años, como parte de ésta? Más aún, cómo personas fundamentales en la memoria de estos pueblos. Los misioneros que llegaron a esas tierras tuvieron que prepararse por años; oración, profunda vida espiritual, estudios. La misión era una “vocación dentro de la vocación” a la vida religiosa. El misionar no era una obligación o una orden, sino algo que nacía del corazón, un deseo ardiente de convertir estas almas a Cristo.
Hablar del misionero es hablar de su espiritualidad, ya que esta lo mantenía en pie, y configuraba todo su actuar. Sólo personas con una profunda espiritualidad pueden ser capaces de generar un pueblo siendo dos o tres frente a ciento o miles de personas. Ser capaces de formar líderes en cada Reducción que llevan adelante trabajos, educación, construcción, etc.
¿Cuáles eran los fundamentos de esta espiritualidad? Sin duda que los ejercicios espirituales de San Ignacio donde se recalca la importancia del ser humano: “en Cristo y por medio de Cristo todo lo humano se ha hecho divino”. Una espiritualidad que se orienta al crecimiento de la humanidad, donde Dios es un Padre que ama toda su creación.

3. El método evangelizador

Conociendo algunos elementos relevantes de la vida del misionero podemos adentrarnos en el método mismo, repitiendo una vez más que el método estará siempre condicionado por la espiritualidad que viva el misionero.
¿Qué nos pude revelar esto sobre el método de evangelizar? Lo primordial eran las personas, darles una formación, un trabajo para que no regresen a su antigua vida. Una vez que estaba esto hecho se culminaba el proceso con el Templo, y por lo tanto un énfasis en la transmisión de la fe cristiana. De esta manera el evangelio llegaba como un plus para la vida de las personas que ya vivían en un contexto de armonía social, económica, cultural.

4. A modo de conclusión

El desafío actual para reconciliar fe y cultura, el gran divorcio de nuestras sociedades, será el de vivir radicalmente la espiritualidad de comunión que nos propone Juan Pablo II. Sólo así llegaremos a ser estos cristales puros y nítidos que desde nuestro propio campo de acción (música, economía, política, etc.) infundimos el Evangelio. Y entonces el Evangelio se hará cultura y la cultura se hará Evangelio: la humanidad en plenitud.

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